Eran las 12:00, iba en direccion al plató cada día olvidando poco a poco lo ocurrido con Miki. Entré en el edificio, pasé por la redacción donde se encontraban los guionistas preparando el programa de hoy, y llegué a la zona de camerinos, cuando unas voces me sorprendieron. No sabía exactamente de dónde provenían, intente focalizarlas y supe que venían de el camerino de Dani. Estaba discutiendo con alguien. Yo cual espía detrás de la puerta me di cuenta de que discutía con Cristina, pero no sabia por qué, no conseguía escuchar del todo bien. Tras unos minutos, decidí irme por si alguien me viera o salieran Cristina o Dani del camerino y me encontraran escuchando una conversacion ajena.
Empezó el programa y como cada día, cada uno estaba preparado en su zona de salida, esperando a que Flo nos presentara. Era el momento de entrar, yo le di un beso a flo, Dani chocó la mano con él y luego se dirigió hacia mi y me dio un largo abrazo, tal es así que Flo tuvo que separarle. El programa salió perfecto, noté a Dani algo serio, pero creo que la gente no llegaría a apreciarlo.
Abandoné el plató, y llegué a casa. Me puse cómoda y empecé a ver una serie que me acababa de descargar. Eran las 19:30, cuando escuché a mi móvil sonar, "Dani Martínez", leí en la pantalla. Pulsé el botón contestar de mi iPhone:
- ¿Si?
- Hola Anna, mira, he estado comprando unas cosas cerca de tu casa y me gustaría subir y hablar contigo un rato.
- Claro que sí Dani, sube cuando quieras.
- Ok Anna, pues estoy allí en cinco minutos.
Sonó el timbre, abrí la puerta y como esperaba, era Dani. Nos saludamos con dos besos y le invite a pasar. Iba vestido con una camiseta blanca, unos vaqueros y las converse, sin embargo yo estaba en pijama, por lo que tuve que aguantar su broma.
- Mira la abuela que guapa en pijama.
Yo le miré con una media sonrisa y nos empezamos a reír los dos.
Dani sentó en el sofá, le pregunte que si quería tomar algo. Le traje una cocacola y me senté a su lado. Me enseñó lo que se había comprado, unas camisas y un pantalón de color negro.
- Muy guay todo Dani, me gusta.
- ¿Te acuerdas lo que te dije hace unas semanas sobre Cristina y yo?.- me dijo el cambiando radicalmente de tema.
- Sí, me acuerdo.
- Pues al final, lo hemos dejado.
- No me digas Dani.- dije yo, apesar de que algo suponía.
- ¿Pero que ha pasado?.- pregunté.
- Bueno, si te digo la verdad, desde que empezamos la relación, tenía la sensación de que no encajábamos mucho, como si ella no fuera la mujer que yo...
- Bueno Dani, no te preocupes.- le dije a la vez que le cogía la cara con mis manos y le dejaba dos besos en la mejilla.
- Te puede parecer raro Anna, pero siento alivio, como si me hubiera quitado un peso de encima.
- No digas eso hombre, pobre Cris.
- Ya sé que suena un poco fuerte pero es así, Anna.
- Pues si que estamos bien, primero yo con Miki y ahora tú con Cris.
Tras estas palabras mías, hubo un silencio un poco incomodo, y fui yo la que lo rompí.
- Bueno Daniel, te apetece quedarte a cenar y pedimos unas pizzas.- le dije mientras le sonreía.
- Pues vale abuela, me parece bien.
Estuvimos alrededor de una hora comiendo, riendo y hablando tranquilamente. Yo creo que era la primera vez que Dani venia a cenar a mi casa, y lo pasamos genial. Me ayudó a recoger la mesa antes de marcharse.
- Bueno abuela, me voy que tiene usted que irse a dormir.
- Eh!, que yo me acuesto muy tarde chaval.- le respondí dándole un golpecito en el brazo.
- Ay que loca tía.- dijo el en un tono de burla.
Nos reímos los dos, y ya si que nos despedimos, nos dimos dos besos y el me guiñó un ojo a la vez que sonreía. Ese gesto inconscientemente me hizo sacar una sonrisa. Que raro, estaríamos sintiendo algo el uno por el otro, o ese algo nunca dejó de existir...
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