miércoles, 29 de febrero de 2012

Capítulo 1: La ruptura

Acababa de aterrizar en Madrid, después de pasar un fin de semana en Barcelona que sería difícil olvidar. Recogí mi equipaje y me dispuse a coger un taxi hacia casa. Estaba lloviendo y hacía un frio gélido aquella  noche de Febrero en Madrid. Paré un taxi, me subí y agradecí especialmente la calefacción del vehículo. Durante el trayecto recordé lo que había ocurrido estos dos días, Miki y yo habiamos acabado nuestra relación, es cierto que desde hace unas semanas, nuestro vínculo y complicidad se había apagando, hasta que llegó lo inevitable, la ruptura, ninguno de los dos estaba plenamente feliz, y yo sentía que Miki no era la persona que llenaba mi corazón.
Mientras yo seguía absorta en mis pensamientos, escuché una voz que me hizo regresar...

- Señorita, hemos llegado ya -.
- Si, perdone... Muchas gracias -. contesté rapidamente como desconcertada.

Salí del coche, pagué al taxista y entré en casa, estaba muy cansada ya que la noche anterior no había podido dormir nada... Eran las 22:30, me preparé una cena ligera y me tumbé en el sofá para relajarme y evadirme de todo viendo un poco la tele. El sueño me vencía y decidí que lo mejor era irme a la cama para estar bien en el programa de mañana, me puse el pijama, programé la alarma del despertador y me metí entre las sábanas, no tardé más de dos minutos en quedarme dormida...

Sonó la alarma del móvil, había dormido como nunca me sentía recuperada tras estas horas de sueño.
Me propuse que iba a olvidar lo ocurrido con Miki, pero era muy difícil, es normal, sin duda, un buen remedio para olvidarlo es irme al plató y ver las caras de mis compañeros. Me di una ducha mientras escuchaba algo de música, desayuné un par de tostadas con un vaso de leche, me vestí y salí de casa en dirección al plató.

- Hola Annita! Me saludó María. - ¿Qué tal el finde?
- Buenos días guapa, el finde, bueno... ya te cuento luego -. Respondí
- ¿Es con Miki, verdad?  - Me preguntó.
- Si... -. Respondí triste y agachando la cabeza.
- Bueno, pues luego me cuentas -. Me dio un abrazo y un beso y se despidió.

Maria supuso rapidamente lo que me pasaba porque ya le había contado que mi relación con Miki no pasaba por un buen momento durante estas últimas semanas. Llegué a mi camerino y vi el vestuario preparado para hoy, le eché un ojo al guión y me fui hacia maquillaje.
Si algún inconveniente tiene esta profesión, es que a pesar de tu estado de ánimo tienes que mostrar al público tu mejor sonrisa. El programa salió muy bien, como siempre, y yo como buena profesional disimule lo mejor que pude mis problemas.
Como siempre, después de cada programa, nos vamos todos a Flocución a charlar un rato. Entré en la sala, y tan sólo había llegado Dani.

- Hola Dani! -.
- Hola Annita!-. dijo el devolviendome el saludo.
Cerré la puerta y me senté a su lado.

- ¿Qué te pasa Anna?-.
- Na..nada, ¿Por qué lo preguntas?-. dije nerviosa.
- Anna, te conozco demasiado bien y desde hace mucho tiempo para saber que algo te pasa, y además soy tu amigo puedes contarme lo que quieras-.
Tras estas palabras de Dani le miré a los ojos, y noté como una lagrima que caía por mi mejilla me delataba. Le conté todo lo ocurrido, mientras el, comprensivo y atento me escuchaba, era la primera persona a la que se lo contaba ¿Por qué sería? . Tras contarle todo, se acercó a mi, y me abrazó muy fuerte durante varios segundos, yo también le abracé a él. Durante este abrazo, sentí una paz interna que me hizo olvidarme de todo, me transmitió una energía que nadie jamás había hecho. Después de abrazarme me dejo dos besos en mi mejilla empapada por las lagrimas y me cogió la mano.

- Tranquila, ¿vale?-. me dijo con esa sonrisa suya.
Asentí con la cabeza, y mirándole a los ojos le dije:

- Gracias Dani...

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